Por Daniel Serrano Robles.
El hombre araña no es mi superhéroe favorito, y aunque tengo pocos recuerdos, me queda más que claro que es, quizás, el superhéroe que tiene más enemigos: Venom, El duende verde o El Dr. Octopus son de los que más me acuerdo. En esa nómina de villanos se encuentra uno al que nunca le presté atención realmente y que incluso su apariencia me parecía ridícula: El buitre. Por azares del destino, nunca lo vi en un comic o en una serie, no tenía idea de cómo era su personalidad ni su carácter, sólo tenía en mi cabeza la imagen de un pelón en un horrendo y emplumado traje verde, y esa no es la idea que uno suele tener de los “malos del cuento”.
Quizás ese vacío del personaje fue lo mejor cuando vi Spiderman: homecoming. Cuando supe que El buitre sería el antagonista de la película, no tenía muchas expectativas de un tipo que se disfraza de pájaro, que vuela y roba bancos… y me alegra mucho que la película haya cambiado mi opinión sobre él. Sin embargo, y debo decirlo, no cambió mi opinión en general sobre el personaje per se: sigue siendo un ladrón emplumado; lo que cambió fue mi percepción de cómo un pelón emplumado puede ser alguien a quien temer, y eso es más interesante.

Obvio hay muchos factores que influyen para lograr transmitir esa impresión, pero yo rescato mucho la fotografía y el guion. Me quedo con dos imágenes de El buitre en toda la película. La primera, cuando se cuela en el avión que lleva la mudanza de Tony Stark. ¡Pff! Me parece increíble el manejo de colores y el enfoque que hacen de Michael Keaton. Verlo entrar sigiloso, pero triunfante y sin que nadie lo note con el fluorescente resplandor verde de su equipo de visión nocturna que anuncia su mirada llena de codicia. Sólo son un par de segundos, y seguro no es la mejor escena, pero esa imagen en mi cabeza me parece brutal para alguien que hacía menos de una hora no tenía ningún respeto por él.

La segunda. Durante toda la película, Peter no sabe cómo acercarse a la chica que le gusta, hasta que, por chismoso, se da cuenta de que puede usar a su álter ego para ello. Una vez que ha comenzado a acercarse, Peter la invita a uno de esos bailes americanos y ella acepta. Entre esos dos momentos, siendo El hombre araña, ha estado persiguiendo a El Buitre y, aunque no sabe cuál es su identidad, le ha visto la cara, y sabe que no es un terroncito de azúcar. Finalmente, se acerca a la puerta de la casa de la chica, y todo emocionado, toca el timbre. Se abre la puerta y aparece El buitre; joder, hasta yo sentí que se me caían los calzones. Recuerdos pocos momentos que me hicieran sentir así, y ese fue épico.

No es el villano más terrible y espectacular que se ha visto en la pantalla grande, y, como dije, aunque mi opinión del personaje no ha cambiado en general, me agradó mucho que, con tan poco, hicieran que un personaje fuera temible. Sucede algo similar con el Darth Vader de Rogue One: la imagen del lord sith como un villano se hecho banal hasta ser un clásico de memes y sátiras, pero en esa cinta un par de apariciones fueron suficientes para instaurar de nuevo la terrible figura negra, alta e imponente de ese villano sin piedad. Creo que ese tipo de villanos son mejores y más interesantes que los típicos locos que por una razón X quieren dominar el mundo. Con los villanos nunca se ha tratado de dominio, se ha tratado de miedo y respeto.