Cientos de notas y posteos en las redes sociales recientes se han dedicado a señalar el tema de la depresión como una enfermedad moderna, un padecimiento que muchos viven y pocos tratan. Lo retratan como algo grave, y lo es. Sin embargo, ¿han notado que los personajes deprimidos son aquellos que nos ocasionan más gracia?
Puede que esté mal mi diagnóstico, porque que quede claro que no soy ninguna psicóloga ni profesional de la salud mental. No obstante estas mismas notas mencionan que algunos de los síntomas principales de la enfermedad mencionada son: estado de ánimo irritable, dificultad para conciliar el sueño o exceso de él, sentimientos de inutilidad y odio hacia si mismo, perdida de placer en actividades y sentimientos de desesperanza; entre otros.
¿No les suena familiar? Pues a mí sí, y no necesariamente porque los experimente sino porque son sorprendentemente comunes en varios de los personajes de mis series favoritas. Series que podrían ser catalogadas como comedia pero cuyos protagonistas simplemente son sujetos terriblemente conflictuados, adictos y en depresión.
¿No me crees? bueno, qué me dices de Rick Sánchez de «Rick and Morty», es un científico brillante pero que pasa el tiempo odiando al mundo y a sí mismo, ahogado en alcohol y evadiendo su realidad. Y ni siquiera me hagan empezar con el mismo Morty. Junto a ellos tenemos también a BoJack Horseman, quien es un caballo claramente deprimido y con serios problemas de adicciones.
¿Aún no me crees? bien, la serie de SyFy «Happy!» también tiene como protagonista a un ex policía alcohólico y que no puede hacer nada con su vida, tiene graves problemas de irritabilidad con el mundo y no consigue mantener una relación con nadie debido a su inestabilidad. Sin embargo, su humor negro y la violencia sin sentido del programa lo hace parecer cómico, casi agradable.
Vaya, no digo que los shows en particular sean malos, de hecho a mi me gustan bastante; empero creo que es necesario señalar ese aspecto ¿desde cuándo nos da tanta risa la inestabilidad mental ajena? ¿hemos caído en una especie de insensibilidad hacia el otro a causa de la comicidad de la depresión? No lo sé.
¿Lograste pensar tú en algún otro personaje deprimido?