¿Marvel Studios es un parque de diversiones?

Sin duda las declaraciones de Scorsese hace unas semanas llegaron a oídos de todos y hubo más de un ofendido, y sin duda fans de la franquicia contraria que lo usaron los comentarios para mofarse de estos. Y es que hace unos días Scorsese reafirmó su idea, en la cual concuerdo completamente.

 Hay que recordar un hecho que pasa omiso en estos días; el cine es un arte, vive en sí y busca la libertad de una expresión. Desafortunadamente este siglo padece de una sobreproducción de medios, que insisto, en algún momento fueron arte, sólo veamos la cantidad de música pre producida, pop, reggaetón, K-pop, rock, por no mencionar ya el cine.

En el caso de Marvel studios, su jugada va a la segura. Hay estudios de mercado y un excelente equipo de trabajo que aseguran al público una melancolía en los espectadores más veteranos, batallas épicas para los más pequeños, y el placer de los seguidores de comics que pueden ver en la vida real aquello con lo que han crecido y aman con locura. Lo que al final de cuentas sólo resulta en millones de dólares que son la finalidad de los filmes hollywoodenses, a diferencia del denominado cine de autor.

 El arte queda relegado a unos segundos de emociones, que van desde la euforia, la tristeza, el enojo, pero nada más, no hay un mensaje, no expresa ni sugiere. ¿Por qué vamos al cine a ver estás películas, no es acaso por la emoción de simplemente ver a un superhéroe y pavonear de lo que sabemos acerca de ellos? ¿No es lo mismo que un día en el parque de diversiones y ver quién se divierte o sufre más en algún juego? Porque al final del día es sólo una emoción momentánea, podría asegurar que nada cambia en esa persona y es sólo un bonito recuerdo, que bien puede ser olvidado. Y este punto es importante, porque podríamos decir que las películas de Marvel son tan efímeras que para seguir teniendo relevancia se deben seguir produciendo o podrían ser olvidadas ante algún otro blockbuster, como Joker, por ejemplo.

 Y es que ese es otro problema de los que habla Scorsese, estamos sufriendo un mal momento de este arte, las producciones independientes son cada vez menos, y los sitios donde disfrutarlas aún más, cosa en la que sin duda las plataformas de streaming y sus producciones ayudan bastante. Y todo es porque este cine siempre exige, es la sublevación del arte cinematográfico, en la que existe una conexión entre filme y espectador, se deja de ser un espectador pasivo, y se exige adentrarse en la psicología de los personajes, el contexto de la historia y sin duda generar elipsis para comprender y siempre quedar anonadado ante los giros que pueden tener estos filmes. Sin duda puede ser por todo esto que la gente no quiere ir a estos sitios a ver películas raras de las que no entiende nada. En este siglo estamos tan acostumbrados a la facilidad y accesibilidad de las cosas que no nos gusta ni pensar en lo que vemos, es más fácil ver una serie en la que una risa programada nos diga lo que es gracioso, que una cámara lenta nos diga que es un momento de acción, y que siempre veamos las mismas películas primero en animación, luego en Live Action, primero la versión americana, luego la mexicana y, en fin, siempre más de lo mismo, claro, siempre sin esfuerzo.

Y no es raro que cuando un filme tan transgresor se filtra entre la cartelera, como lo fue el caso de Joker, o incluso Roma para el cine mexicano a inicios de año, la gente no sepa exactamente cómo reaccionar, pues insisto, es un cine que no sabemos digerir y como buen mexicano sólo podemos o alabar lo abstracto o tacharlo de mediocre.  Porque ¿por qué pagaríamos por pensar cuándo puedo pagar por pasar un momento maravilloso viendo a mi superhéroe favorito?

La verdad tiene la forma de una ficción.

A unos días de su estreno, Joker es quizá la película más esperada de la temporada. En gran medida, gracias a las magníficos comentarios que ha generado en los diferentes festivales en que se ha presentado y ganado, principalmente en Europa, ya que en Estados Unidos y Canadá la cosa es diferente.

Desde el trailer y ahora con los comentarios de prensa, sabemos que el encanto del film radica en la verosimilitud de su personaje, pues éste, a diferencia de los cómics y de sus antecedentes cinematográficos, no debe su locura a un accidente en ácido o un pasado truculento, sino al impacto que tiene la sociedad que lo rodea.

Ésto, sin duda, no ha pasado desapercibido para la autoridades estadounidenses, pues hace unos días la censura de facebook nos demostró su postura ante lo que han señalado como la mayor perdida del mundo: el incidente terrorista del 9/11, Además, la masacre de Aurora en 2012, donde Eagan Holmes, asesinó a 12 personas durante el estreno de The dark knight rises. Por este motivo es que ahora se han emprendido diferentes protocolos de seguridad en los cines para el estreno del filme. Para comenzar, se impedirá asistir disfrazado del personaje, por temor a que se repita el alegato de James Eagan, al decir que él mismo era Joker.

No olvidemos, también, que hace casi 2 meses, se sufrió la masacre de El paso, Texas, donde se pudo apreciar que alguien tomó muy en cuenta la xenofobia del presidente de los E.U. Ahora no sería sorpresivo que alguien se identifique con los ideales de un personaje dañado por la sociedad.

Como lo dijo Lacan al hablar sobre psicoanálisis «La verdad tiene la forma de una ficción» Este film apunta a alguien que está entre nosotros, gente que sólo necesita de un empujón para expresar su inconformismo ante el mundo, de una manera radical, violenta y muy probablemente de alguien que ya lo está haciendo. Quizá, la mejor ruptura de una cuarta pared.

«El arte es una mentira que nos hace ver la verdad» -Picasso.

Studio Ghibli vs Dinsey: ¿es cuestión de calidad?

El otro día vi un meme que me llamó la atención. El chiste se reducía a decir que Disney hacía películas en serie, industrializadas; mientras que Studio Ghibli ponía todo el cariño y tiempo del mundo en hacer, casi de manera artesanal, una sola película en lo que Disney ya había hecho mil. Más allá de la risa —y que en parte es cierto—, lo que puede leerse entre líneas es que Studio Ghibli, a pesar de ser menos competitiva y productiva que Disney, entrega productos de mejor calidad por el cuidado y el empeño que pone en hacer películas.

Eso me hizo pensar en las diferencias que hay entre la industria japonesa y estadounidense en cuanto a la animación. ¿Será que hay mayor calidad en Japón que en Hollywood?

Es cierto, Disney – últimamente en mancuerna con los estudios Pixar-, acapara gran parte de la atención sobre la animación en el cine comercial; pero no son las únicas empresas que hacen películas animadas. También tenemos a los estudios DreamWorks, la 20th Century Fox y la Warner Brothers con propuestas interesantes como Shrek, Cómo entrenar a tu dragón o El gigante de hierro. Sin embargo, por alguna razón, se tiende a asociar a las películas animadas únicamente a temas y enfoques infantiles. Vaya, no está mal y seguro hay películas que se salen de esta línea, pero esa es una característica innegable de las producciones estadounidenses en cuanto a la animación.

Por su parte, en Japón, la animación tiene un enfoque totalmente diferente. Seguramente allá también tendrán su diferencia entre las películas comerciales y las de culto, pero también es muy característico de la animación japonesa su relación con las historietas o manga. Hasta donde tengo entendido, en Japón es muy común y difundida la lectura del manga, tanto así que es frecuente ver adaptaciones de esas historietas a películas o series animadas. Y creo que ese es el punto del por qué y el cómo se distinguen la animación estadounidense y la japonesa en cuanto a sus temas y el trato de los mismos.

Como en cualquier industria, hay distintos géneros que responden a diferentes públicos, y obviamente, el trato y tema varía dependiendo del mismo. El manga no es distinto de los comics o la literatura “occidental”.

Así como en Japón hay producciones infantiles como Doraemon, Dragon Ball, Sailor Moon, acá hay “comics” —o incluso de mayor categoría, novelas gráficas—, más serias como V de Vendetta, Sandman o Sin City. Entonces, si aquí igual se leen cosas diferentes a los cuentos de hadas, ¿por qué el género o el formato sigue pareciendo un estigma?

Últimamente está la tendencia de adaptar novelas e historietas a la pantalla grande: Harry Potter, Watchmen, Los miserables; sin embargo, muy pocas, o casi ninguna, se adapta en una película animada; es más, ya ni los clásicos de Disney se están refriendo en algo similar a los dibujos animados, todo es live action. Cada industria tiene su origen, sus condiciones y su trayectoria. Pero, el hecho de que en general la animación parezca valorada como algo “infantil”, quizás no sea una cuestión de calidad, sino de apreciación.

Sí, Studio Ghibli tarda más en hacer una película de lo que se tarda Disney, pero a lo mejor la apreciación de que sus animaciones —y en parte el hábito de la lectura— «valen» más quizás sea por lo mismo, porque ven a la animación no como algo infantil, pues, al final del día, la animación no es un género en cuanto a su contenido, es una técnica que se usa para decir algo. Puede parecer tonto, pero ya me gustaría ver que alguien del cine estadounidense se aventara el paquete de decir algo serio con animaciones, como La tumba de las luciérnagas o Akira, sin que le descalifiquen por el hecho de ser una animación. Será polémico y tendrá muchos matices, pero el día en que sea común ver animaciones nominadas a una Palma de oro o al Óscar a mejor película, a lo mejor la animación se verá con otros ojos.

¡La muerte de la TV!… ¿sólo una ilusión?

Desde los maratones de “La rosa de Guadalupe” en YouTube hasta capítulos completo de “Los Simpson” o “Malcom el de en medio” en Facebook, parecería que la vida de la TV es inagotable.

Pese al constante incremento en el disgusto general por las tramas de la televisión abierta, en México al menos, no es un secreto que muchos de los capítulos de estas telenovelas son vistos por gusto propio en algunos medios digitales. Tanto así que ya han alcanzado fama internacional por lo malas, pero muy morbosas historias que se cuentan.

 Esto no es sino muestra de las necesidades y evoluciones que ha tenido este medio para poder adaptarse a un nuevo público que no necesita un televisor para acceder a la televisión. Y es que, aunque pareciera que ya nadie conecta un cable para poder disfrutar de su programación favorita, la nostalgia y la accesibilidad a internet, han logrado que casi cualquier persona con un smartphone tenga acceso a su producto televisivo favorito.

Pero no sólo es eso, sino que ahora, básicamente cualquiera puede aparecer en este medio, internet, es decir, (Central Cinema, por ejemplo) pues ahora la TV ha evolucionado y tiene canales de los más variados: Instagram TV, Facebook Watch, YouTube, Snapchat entre otros; en los cuales no sólo puedes observar sino también ser observado. Pareciera que ser humano está evolucionando para hacer de los medios audiovisuales una necesidad básica.     

Para culminar, ahora la programación en televisor es sólo una cuestión de gusto, pues en esta ya no hay transmisiones de calidad. Actualmente tenemos que pagar por un servicio que nos da lo que demandamos, y los tenemos en bonitas y variadas presentaciones: Netflix, HBO, Amazon prime, Blim, etc. La televisión por cable ha evolucionado y se ha olvidado de los cables, y además se ha vuelto horriblemente cara, pues no hay uno que te ofrezca todo lo que necesitas, sino que tienes que contratar cada uno por su cuenta. Incluso aunque a veces se cuenta con estos servicios de paga, ¿cuánto tiempo pierdes viendo videos de Facebook que seguro te sabes de memoria?

La televisión está más presente que nunca.

¿Por qué nos divierte tanto la depresión?

Cientos de notas y posteos en las redes sociales recientes se han dedicado a señalar el tema de la depresión como una enfermedad moderna, un padecimiento que muchos viven y pocos tratan. Lo retratan como algo grave, y lo es. Sin embargo, ¿han notado que los personajes deprimidos son aquellos que nos ocasionan más gracia?

Puede que esté mal mi diagnóstico, porque que quede claro que no soy ninguna psicóloga ni profesional de la salud mental. No obstante estas mismas notas mencionan que algunos de los síntomas principales de la enfermedad mencionada son: estado de ánimo irritable, dificultad para conciliar el sueño o exceso de él, sentimientos de inutilidad y odio hacia si mismo, perdida de placer en actividades y sentimientos de desesperanza; entre otros.

¿No les suena familiar? Pues a mí sí, y no necesariamente porque los experimente sino porque son sorprendentemente comunes en varios de los personajes de mis series favoritas. Series que podrían ser catalogadas como comedia pero cuyos protagonistas simplemente son sujetos terriblemente conflictuados, adictos y en depresión.

¿No me crees? bueno, qué me dices de Rick Sánchez de «Rick and Morty», es un científico brillante pero que pasa el tiempo odiando al mundo y a sí mismo, ahogado en alcohol y evadiendo su realidad. Y ni siquiera me hagan empezar con el mismo Morty. Junto a ellos tenemos también a BoJack Horseman, quien es un caballo claramente deprimido y con serios problemas de adicciones.

¿Aún no me crees? bien, la serie de SyFy «Happy!» también tiene como protagonista a un ex policía alcohólico y que no puede hacer nada con su vida, tiene graves problemas de irritabilidad con el mundo y no consigue mantener una relación con nadie debido a su inestabilidad. Sin embargo, su humor negro y la violencia sin sentido del programa lo hace parecer cómico, casi agradable.

Vaya, no digo que los shows en particular sean malos, de hecho a mi me gustan bastante; empero creo que es necesario señalar ese aspecto ¿desde cuándo nos da tanta risa la inestabilidad mental ajena? ¿hemos caído en una especie de insensibilidad hacia el otro a causa de la comicidad de la depresión? No lo sé.

¿Lograste pensar tú en algún otro personaje deprimido?

El riesgo de lo normal… el cine de superhéroes

Cine Superhéroes

Por Daniel Serrano

El cine de superhéroes se ha vuelto algo normal en muchos sentidos… y eso me incomoda. Los superhéroes no nacieron en el cine, salieron de los cómics, sería ingenuo omitir el dato. Antes, hablar de comics era algo extraño: un ambivalente estigma y motivo de identificación. Hoy es algo más común, más aceptable porque los superhéroes pasaron de un nebuloso mundo —geek, friki, otaku, nerd, gamer— al mainstrem, a la cultura popular, a lo normal. Mi paso por los cómics fue bastante efímero; sin embargo, recuerdo con cariño y emoción las tramas y los diferentes personajes de cada historieta.

Lo que me gustaba de los superhéroes cuando empecé a leer comics era el tono épico de sus tramas: sus habilidades y capacidades, el riesgo que debían enfrentar; vamos, el mundo podía irse al carajo y sumirse en la destrucción si no ponían empeño suficiente. Y ese carácter épico se reflejaba en cada línea de diálogo, cada imagen, cada página era una maldita angustia por saber qué iba a pasar después. Todo era especial porque tenía la sensación de que había algo importante dentro de esas páginas. Y por eso es que me preocupa que el cine de superhéroes se esté convirtiendo en algo normaloide.

Me da la sensación de que esa importancia se ha diluido en las películas. Quizás es un visión nostálgica y paranoica, pero al ver que tantas películas repiten la misma fórmula generan la ilusión de que la repetición banaliza su mensaje. No lo sé, empiezas a ver tantos efectos especiales, técnicamente buenos y cada vez mejores, pero es tanto de lo mismo que ya lo ves con cara de “meeeh”.

Todo género que ha probado el éxito se satura, y, periódicamente, se reinventa. Le ha pasado al cine de acción, al de terror, al de la ciencia ficción y al de la fantasía. Probablemente la vaya a pasar lo mismo al de los superhéroes; vamos, no es la muerte del género. Hace algunas semanas, el afamado cineasta y guionista Quentin Tarantino criticaba la excesiva producción de este género y, aún más importante, su falta de originalidad por la tendencia a hacer adaptaciones o remakes. Y tiene razón. Lo atractivo es lo visual, del resto ni hablar: los personajes son cada vez más “humanos”, no un modelo a seguir; su apariencia ya no es estrafalaria, incluso va a la moda; los villanos ya no son una amenaza y enfrentarlos no parece riesgoso, ahora son terroristas que se enfrascan en juegos de policías y ladrones; los daños ya son colaterales, nada importa demasiado.

Quizás es un reflejo natural de lo que vivimos y de lo somos, y eso es lo que me incomoda, me preocupa el costo de que lo especial se vuelva normal, para bien, pero, sobre todo, para mal.

Bienvenidos a Central Cinema

Destacado

Un beso a la luz de la luna, un baile a la orilla del acantilado, un último abrazo al mejor amigo… a lo largo de sus décadas de existencia el cine nos ha regalado miles de momentos inolvidables.


Es por ello que en agradecimiento a todo lo que cientos de directores, actores, guionistas y productores nos han regalado decidimos dedicar este espacio para aplaudir, criticar y comentar las grandes y pequeñas producciones.


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